Tras las
novedades mostradas estos pasados días por parte de las conferencias del E3 de este 2018, parece
que la industria de los videojuegos está empezando a mostrar un cambio de rumbo,
sutil pero constante. (O al menos si nos centramos en el denominado videojuego
triple A, ya que los indies les llevan sacando terreno, y de qué manera, en el
campo de la experimentación y la innovación desde hace una buena temporada).
Este cambio significativo puede comprobarse
sobre todo en los pequeños detalles. O no tan pequeños. La inclusión de
multitud de personajes femeninos protagonistas en muchas de las obras que se han
anunciado es uno de ellos y tal vez el más llamativo y agradecido. Llaman la
atención obras como Wolfenstein Youngblood, The Last of Us Part 2 y Assassins Creed
Odyssey, entregas de sagas conocidas en las que únicamente los protagonistas
masculinos llevaban la voz cantante hasta hace bien poco. Los detalles son la
clave, como bien podemos observar si hacemos una comparación entre los dos
personajes jugables de la nueva entrega de Assassins Creed: ambos cuentan con
el mismo atuendo con independencia de su género, lo que a priori nos hace ver
en Kassandra un personaje femenino sólido y sin atisbo de haber sido
sexualizado.
Sin embargo, dicha
intención de cambio no ha podido todavía sobreponerse a la inercia que ya
arrastran desde hace años en otros aspectos más generales. La tónica general de
este año han sido las secuelas: Doom Eternal, Ori and the Wild Wasp, Gears 5,
Devil May Cry 5, Resident Evil 2, Nioh 2, Super Mario Party, Super Smash Bros
Ultimate, Tom Clancy: The Division 2, Beyond Good and Evil 2… La lista podría
alargarse aún más. Multitud de juegos que se basan en la repetición y
continuación del éxito de las obras que iniciaron sus franquicias. En algunos
casos se aplica de forma extrema, hasta el punto de que el título del nuevo
Fallout 76 esté a caballo entre una broma pesada y una oscura premonición de un
futuro no muy lejano.
Incluso en el
caso de algunos títulos que no necesariamente tienen un número en su nombre
puede verse una clara continuidad de un formato de videojuego que tuvo éxito en
su momento y que ahora sus desarrolladores se limitan a imitar y pulir la
fórmula, como sucede con Sekiro: Shadows Die Twice que por el breve tráiler
mostrado parece ser una nueva versión mejorada de los títulos de la saga Souls.
Se siguen además repitiendo los ambientes postapocalípticos en las que las
infecciones, los zombies y la supervivencia están a la orden del día, y se ve
cómo el modo battle royale continúa con su gesta de monopolizar todos los juegos
multijugador online posibles.
Ha habido una de
cal y otra de arena en cuanto a las conferencias de este año. Por lo general,
todas han contado con buen ritmo y han sido bastante amenas para el espectador.
Sin embargo, en cuanto a contenido, la mayoría han pecado de lo mismo: anuncios
de títulos que la mayoría no tienen ni una fecha a la vista para su salida,
siendo en el peor de los casos un teaser o un mero logo de su título el único
material mostrado. Ha sido un planteamiento común en muchos casos el centrarse
en un par de obras próximas y conocidas con las que cubrirse las espaldas, para
posteriormente bombardear con teasers y trailers de juegos que tal vez no
sepamos más de su desarrollo hasta dentro de un par de años. Mención especial
para Bethesda y su manera de revolucionar al público mostrando únicamente los
logos de dos de sus ¿próximos? juegos: Starfield y The Elder Scrolls VI.
Entre toda la bruma
del E3 y del triple A, destacan obras interesantes, tales como Sea of Solitude
y Sable, ambos de corte indie y de carácter más introspectivo. Como nota
agridulce, al menos en lo personal, ha pasado un año más sin que se sepa nada
acerca del nuevo Metroid anunciado por Nintendo para Nintendo Switch. No
digamos ya noticias por parte de Devolver Digital sobre la fecha de lanzamiento de Eitr.
El E3 es, a fin
de cuentas, una fábrica de ilusiones en la que prima el entretenimiento y el espectáculo
sobre todo lo demás, que produce y consume expectación de forma recíproca. Si
he de quedarme con un momento de las conferencias, será sobre el tráiler de Cyberpunk
2077, el próximo juego de CD Projekt Red y que representa a la perfección las
señas de identidad del E3: una obra en desarrollo del que no se sabe cuándo
estará listo y hasta ahora sólo se conocen un par de trailers y algunos
detalles sueltos. Pero como bien dice el propio protagonista en el tráiler de
presentación: Puede ser una mentira, una
ilusión, pero está ahí, justo a la vuelta de la esquina, y te hace seguir
adelante. Es una metáfora perfecta de la relación de este evento con los
jugadores. Y es que parece que, en pequeñas dosis, el humo que quieren
vendernos y que nosotros queremos comprarles, no es tan malo como parece.




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