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miércoles, 13 de junio de 2018

E3 2018: La industria avanza, las secuelas se mantienen

Tras las novedades mostradas estos pasados días por parte de las conferencias del E3 de este 2018, parece que la industria de los videojuegos está empezando a mostrar un cambio de rumbo, sutil pero constante. (O al menos si nos centramos en el denominado videojuego triple A, ya que los indies les llevan sacando terreno, y de qué manera, en el campo de la experimentación y la innovación desde hace una buena temporada).

Este cambio significativo puede comprobarse sobre todo en los pequeños detalles. O no tan pequeños. La inclusión de multitud de personajes femeninos protagonistas en muchas de las obras que se han anunciado es uno de ellos y tal vez el más llamativo y agradecido. Llaman la atención obras como Wolfenstein Youngblood, The Last of Us Part 2 y Assassins Creed Odyssey, entregas de sagas conocidas en las que únicamente los protagonistas masculinos llevaban la voz cantante hasta hace bien poco. Los detalles son la clave, como bien podemos observar si hacemos una comparación entre los dos personajes jugables de la nueva entrega de Assassins Creed: ambos cuentan con el mismo atuendo con independencia de su género, lo que a priori nos hace ver en Kassandra un personaje femenino sólido y sin atisbo de haber sido sexualizado.
El trailer mostrado de The Last of Us Part 2 no sólo representa el nivel de calidad técnica que posee su desarrolladora Naughty Dog, sino también una cantidad de detalles magníficos sobre situaciones que cada vez están más normalizadas en la sociedad.
Sin embargo, dicha intención de cambio no ha podido todavía sobreponerse a la inercia que ya arrastran desde hace años en otros aspectos más generales. La tónica general de este año han sido las secuelas: Doom Eternal, Ori and the Wild Wasp, Gears 5, Devil May Cry 5, Resident Evil 2, Nioh 2, Super Mario Party, Super Smash Bros Ultimate, Tom Clancy: The Division 2, Beyond Good and Evil 2… La lista podría alargarse aún más. Multitud de juegos que se basan en la repetición y continuación del éxito de las obras que iniciaron sus franquicias. En algunos casos se aplica de forma extrema, hasta el punto de que el título del nuevo Fallout 76 esté a caballo entre una broma pesada y una oscura premonición de un futuro no muy lejano.
Incluso en el caso de algunos títulos que no necesariamente tienen un número en su nombre puede verse una clara continuidad de un formato de videojuego que tuvo éxito en su momento y que ahora sus desarrolladores se limitan a imitar y pulir la fórmula, como sucede con Sekiro: Shadows Die Twice que por el breve tráiler mostrado parece ser una nueva versión mejorada de los títulos de la saga Souls. Se siguen además repitiendo los ambientes postapocalípticos en las que las infecciones, los zombies y la supervivencia están a la orden del día, y se ve cómo el modo battle royale continúa con su gesta de monopolizar todos los juegos multijugador online posibles.
Ha habido una de cal y otra de arena en cuanto a las conferencias de este año. Por lo general, todas han contado con buen ritmo y han sido bastante amenas para el espectador. Sin embargo, en cuanto a contenido, la mayoría han pecado de lo mismo: anuncios de títulos que la mayoría no tienen ni una fecha a la vista para su salida, siendo en el peor de los casos un teaser o un mero logo de su título el único material mostrado. Ha sido un planteamiento común en muchos casos el centrarse en un par de obras próximas y conocidas con las que cubrirse las espaldas, para posteriormente bombardear con teasers y trailers de juegos que tal vez no sepamos más de su desarrollo hasta dentro de un par de años. Mención especial para Bethesda y su manera de revolucionar al público mostrando únicamente los logos de dos de sus ¿próximos? juegos: Starfield y The Elder Scrolls VI.

Pronto todas las pantallas del mundo serán capaces de reproducir una versión de Skyrim. Cuando eso suceda, se creará un crossplay entre todas las versiones que será gestionado por una red neural a la que denominarán Skynet. Y el resto... es historia.


Entre toda la bruma del E3 y del triple A, destacan obras interesantes, tales como Sea of Solitude y Sable, ambos de corte indie y de carácter más introspectivo. Como nota agridulce, al menos en lo personal, ha pasado un año más sin que se sepa nada acerca del nuevo Metroid anunciado por Nintendo para Nintendo Switch. No digamos ya noticias por parte de Devolver Digital sobre la fecha de lanzamiento de Eitr.
El E3 es, a fin de cuentas, una fábrica de ilusiones en la que prima el entretenimiento y el espectáculo sobre todo lo demás, que produce y consume expectación de forma recíproca. Si he de quedarme con un momento de las conferencias, será sobre el tráiler de Cyberpunk 2077, el próximo juego de CD Projekt Red y que representa a la perfección las señas de identidad del E3: una obra en desarrollo del que no se sabe cuándo estará listo y hasta ahora sólo se conocen un par de trailers y algunos detalles sueltos. Pero como bien dice el propio protagonista en el tráiler de presentación: Puede ser una mentira, una ilusión, pero está ahí, justo a la vuelta de la esquina, y te hace seguir adelante. Es una metáfora perfecta de la relación de este evento con los jugadores. Y es que parece que, en pequeñas dosis, el humo que quieren vendernos y que nosotros queremos comprarles, no es tan malo como parece.

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